MI CAJÓN DESASTRE

reflexiones sobre las pequeñas cosas que nos hacen grandes

domingo, 16 de mayo de 2010

che, Ballantines


A veces no sé cómo lo haces para aguantarme. Yo, que me paso semanas sin coger el teléfono, no porque no quiera sino porque últimamente el estrés domina mi vida.

Otras veces lo único que hago es monopolizar la conversación con líos de guardería y otras en cambio, “aprovechamos el tiempo” (¡porque nuestros diálogos nunca son tiempo perdido!) en chorradas sin sentido. Estas últimas son las que más nos gustan, aunque muchas veces no conozcas a la mitad de la gente de la que te hablo y eso es porque, como tú dices, “no son trascendentales en nuestra vida”.

Sé que no te gusta lo cursi, y a mí tampoco me gusta deleitarme en lo rosa, así que intentaré ser breve y no hacerte pasa demasiado bochorno, pero es que hoy me siento (con permiso de los grandes) un poco poeta.

¿Te acuerdas de aquellos correos que nos mandamos el verano que volviste a tu casa al otro lado del charco? A veces los miro, y hacen que me parta de risa. Éramos casi tan crías como ahora, y por eso son tan geniales.

Quiero que preparemos algo grande para este verano, con la tercera que falta en este Trío de la Discordia, porque con vosotras, malditas cabezas de chorlito, una tarde sin nada que hacer se convierte en toda una odisea.

No te pienso poner un “no cambies nunca”, demasiada confianza hay como para recurrir a clichés, simplemente tú ya sabes lo que hay compañera.

Y ahora que ya he conseguido enternecer a un corazón de piedra (casi tanto como el mío), saca tu culo de la silla y ponte a estudiar, que este verano el cuerpo me pide un tour por carretera, muy de película, aunque sólo sea hasta el pueblo de al lado, con una recopilación de nuestra mejor música, y por qué no, un poco de LOL..


2 comentarios:

a dijo...

a ti te tambiém te encontré xD

a dijo...

también** xD

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